¿Quieres abrir un restaurante? No te pierdas estos 16 consejos.

¿Quieres abrir un restaurante pero no sabes muy bien por dónde empezar? ¿Sientes que los restaurantes tienen ese embrujo glamoroso en el que siempre has querido participar? ¿Eres de los que creen que abrir y gestionar un restaurante no puede ser tan complicado?

Es increíble como los restaurantes a veces nos nublan los sentidos. Y es lógico cuando solo actuamos como clientes y nos disponemos a vivir la experiencia: Llegamos, nos dan la bienvenida, nos agasajan, nos ríen nuestras gracias, nos cuidan, nos dan conversación y hasta en algunos casos nos hacemos amigos.

¿Pero podemos resumir esto como el negocio de la restauración? o ¿Solo estamos viendo un lado de la moneda?

Sin más introducciones, aquí van mis 16 consejos que todo emprendedor gastronómico debe saber antes de abrir un restaurante.

16 consejos antes de abrir un restaurante:

1) Conocer de antemano el mundo en el que te metes:

Los negocios son negocios y si piensas lo contrario es mejor que dejes de leer este post. Y digo esto porque las preguntas que voy hacerte a continuación puede que no te gusten; pero… ¿Qué sabes de abrir un restaurante? ¿Qué experiencia tienes en el mundo de la restauración? ¿Acaso por haber servido un par de copas en tus años de estudiante te valida para llevar adelante un restaurante?

Si quieres puedes leer el siguiente post Tener un restaurante es glamoroso en el que describe la ilusión que se tiene cuando no pertenecemos al mundo de la restauración. ¡Te lo aconsejo!

Es muy común juntarse dos o tres amigos y decidir en una noche loca la idea de abrir juntos un restaurante. Uno viene del mundo de las finanzas, el otro está muy bien valorado en un prestigioso bufete de abogados y la última hizo un curso de dos meses de diseño de interiores, está en paro y tiene unos pocos ahorros que quiere invertir. Ninguno jamás ha llevado una bandeja y lo más cerca del calor de los fogones que estuvieron ha sido un domingo de abril en una barbacoa que hizo un amigo argentino. ¿Es esto suficiente?

 

Pregunta, investiga, charla con gente del gremio, capacítate constantemente, asesórate por profesionales, asiste a congresos gastronómicos; no dejes que la salud de tu restaurante esté librada al azar.

2) Tener una idea, un concepto, una visión:

Nadie sabe con certeza como funciona el proceso creativo; pero cada tanto, y sin previo aviso, algo nos hace sentir y entender de manera distinta aquello que creíamos entender, surge de repente. Solo debes estar atento a cuando quiera manifestarse ya que sucederá en el momento menos pensado. Haz volar tu imaginación. Oblígate a pensar distinto, oblígate a encontrar respuestas. Solo tienes que sentir como las cosas van cambiando. Mark Twain decía: “Un hombre con idea nueva es un loco hasta que la idea triunfa”. El mundo necesita a esos locos.

3) Ponle trabas a tu idea:

Investiga, comparte, refuta tu idea, pero no solo con tus amigos y familiares sino con gente especializada. Tus amigos te dirán que es una idea genial; que te mereces lo mejor; que cocinas de maravilla las albóndigas de tu abuela; que eres un tipo “super-creativo” y que esta idea jamás podrá fallar si tú estás al frente. Cuidado, no te engañes. No te conozco pero, se crítico y sincero con tus ideas. Realízale autopsias previas a tus ideas, no caricias. Es lo que Guy Kawasaki en su libro el Arte de cautivar denomina como un análisis pre-mortem; ya que si le hiciéramos un análisis post-mortem, tu restaurante, habría pasado a una mejor vida. Tiene sentido ¿no? No tengas miedo a conocer los fallos. Si esa idea no funciona, ya vendrán otras que sí.

 

Es lo que Guy Kawasaki en su libro el Arte de cautivar denomina como un análisis pre-mortem; ya que si le hiciéramos un análisis post-mortem, tu restaurante, habría pasado a una mejor vida.

4) Darle un nombre a tu bebe:

Si lo sé, suena cursi, pero es tu bebe o por lo menos es lo que significa para mí tener un restaurante. Y no existe nada más complicado que ponerle un nombre ya que será para toda su vida. No es un tema para tomárselo a la ligera ya que será tu marca personal y evocará -para siempre- lo que transmitas con ese nombre. No existen reglas estrictas a la hora de poner un nombre; lo único que te pido es que tenga algún tipo de sentido, que sea curioso y atractivo. Una forma que tienes para testear lo que percibe la gente es escribir en una hoja todos los nombres que se te ocurran y enseñárselas a todas las personas que conozcas y que no conozcas. Luego apunta toda la información, saca las conclusiones necesarias y vuelve a repetir el procedimiento.

5) Cuidado con quién te asocias:

Una cosa son los amigos y otra totalmente distinta los socios. Las relaciones entre personas ya son muy difíciles; imagina si hay dinero en juego. Deberás analizar muy bien con quién te juntas antes de emprender juntos este nuevo camino. Formarán nuevos lazos, compartirán alegrías y decepciones y cuando lleguen esos momentos la clave estará en cómo reaccionen. Cada uno de los socios tendrá una habilidad diferente. Encontradla juntos, explotarla para beneficio de vuestro restaurante. No tengan miedo a la confrontación de ideas, pero siempre con respeto. Sed sinceros y todo irá bien.

6) Mentalízate para la odisea de las licencias, permisos de obra y demás trámites burocráticos:

¡Prepárate para sufrir!

Ayuntamientos, empleados estatales, permisos de obras, vecinos intolerantes, licencias que creías resueltas que hay que renovar, tretas burocráticas; son algunas de las cosas que te sucederán a lo largo de todo el proyecto. Un tema demasiado complicado como para explicarlo en unas pocas línea. Asesórate bien no pienses que puedes hacer todo. Cuenta con un gestor de confianza, te ayudará a resolver tus problemas. No te olvides que están cansados de ver casos como el tuyo, con lo cual su experiencia será determinante a la hora de resolver los inconvenientes. Si hay algo que no sepas hacerlo, siempre busca a un profesional. Lo ganarás en tiempo.

¿Aún sigues con la idea de abrir un restaurante?

Pues continuemos…

7) Si no eres del gremio y no conoces cómo funciona el negocio gastronómico, hazte un favor…contrata a un asesor gastronómico:

Un asesor gastronómico podrá asesorarte en muchísimos aspectos; entre los cuales: la experiencia -el saber hacer- te ahorrará, no solo disgustos innecesarios, sino también dinero. Un asesor gastronómico te ayudará a la hora de confeccionar un identidad en tu carta, a comprar las maquinarias necesarias, a seleccionar el personal más adecuado y a calcular los escandallos de cada plato, entre otras cosas. Nunca pienses que un asesor gastronómico es un gasto. Un asesor gastronómico siempre es una inversión; su contratación es temporal, aportándote una visión profesional con el único objetivo de enseñarte a dirigir y gestionar tu propio restaurante.

Idee Plan Durchführung

8) Busca el sitio dónde mejor se pueda adaptar tu idea, investiga la oferta gastronómica que te rodea:

Tenemos la idea ya contrastada -toda destrozada- metafóricamente hablando. Y ahora solo nos queda ver dónde podríamos desarrollarla. Es muy común que nos llamen más la atención unos sitios antes que otros. Pero hay una pregunta que debes hacerte: ¿Es ésta la zona dónde mejor se puede adaptar mi idea?

Cada idea, cada restaurante, cada negocio tiene un sitio de permanencia determinado. Y antes de que te enfades conmigo, me gustaría que analizaras la siguiente pregunta: ¿Cómo verías un restaurante de lujo extremo en las ramblas de Barcelona? ¿Te imaginas a los jugadores del Barcelona, con lo reservados que son, llegar y salir ahí donde todo el mundo puede verlos? Si fueras un jugador Top ¿no buscarías un sitio menos expuesto?

9) Definir un estilo de decoración:

Este es otro de los puntos que más debates suscitan entre los socios a la hora de tomar decisiones. Pero antes que nada un consejo: Ubicación + Estilo de Cocina + Decoración + Precios + Público objetivo son aspectos que van unidos en un restaurante; nunca deben tratarse por separado. El principio que rige a estos puntos no son más que el de la coherencia.

Imagina un restaurante con ciertos resabios ambientales ubicados entre el 1730 y el 1760; con mesas de mármol y grandes lámparas de araña colgantes con cristales de Murano, ubicado en el barrio del Raval lista para vender hamburguesas hawaianas ¿Acaso existe alguien que quiera ir a comerse una hamburguesa jugosa, grasienta y ahumada en un sitio así de delicado? Es tan ilógico que hasta da miedo imaginarlo ¿No te parece?

 

Imagina un restaurante con ciertos resabios ambientales ubicados entre el 1730 y el 1760; con mesas de mármol y grandes lámparas de araña colgantes con cristales de Murano, ubicado en el barrio del Raval lista para vender hamburguesas hawaianas ¿Acaso existe alguien que quiera ir a comerse una hamburguesa jugosa, grasienta y ahumada en un sitio así de delicado?

 

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10) Definir un estilo de cocina:

¿Qué significa definir un estilo de cocina? Definir un estilo de cocina no es otra cosa más que darle una identidad a lo que expresas, darle un significado. Sin una cocina auténtica, sin una comida que despierte sensaciones jamás podrás lograr que un restaurante -por mucha decoración, ubicación o precio estupendo que tengas- pueda subsistir. Tú cocina es el cuarto de operaciones de tu cocinero; donde la creatividad y la pasión juegan hasta llegar a ser sentida por tus clientes. Sin esto, solo obtendrás otro restaurante sin alma y sin razón de existir.

11) Definir un precios:

Los precios que elijas, junto con la oferta gastronómica, la ubicación (barrio obrero, gran concentración de despachos o zona residencial) y la puesta en escena en cuanto a la decoración, deberán de ser consecuentes. Ten en cuenta que los precios que pongas en tu carta serán siempre serán una barrera inhibitoria: Precios altos impedirán que entren determinados tipos de clientes y viceversa.

Hay que saber muchas cosas, ¿no? Tranquilo que ya falta menos.

12) Definir las funciones de cada uno de los socios y de los empleados:

No hay nada peor que no saber a que se tiene que dedicar cada uno de los integrantes del equipo en un restaurante. Jefes que se escaquean y no dan el ejemplo, camareros que se limitan al oficio de transportar, dueños que actúan como niños, socios que impacientes solo esperan los dividendos, son algunos de los casos que me encontré a lo largo de mi carrera profesional.

Conocer cuál va a ser la función de cada uno de los integrantes del equipo y saber que se espera de ellos es fundamental para evitar cualquier mala interpretación. Créeme, las hay y más entre socios. La culpa siempre es del otro, nunca mía. Seamos sinceros y justos con nosotros mismos, con nuestros socios y con nuestro equipo. De ahí la importancia de elaborar un sólido y coherente plan de negocios.

13) Hazte con una planilla de Excel con todos tus ingresos y egresos:

No dejes de apuntar nada. Si compras algo, apúntalo enseguida. No lo dejes para más adelante. Puedes olvidarte y no está la cosa como para olvidarte nada. Es tu dinero, es el de tu socio; da igual, es lo que permite que tu sueño se haga realidad. Además solo así, con datos certeros y actualizados, podrás tomar mejor las decisiones. No es muy difícil, solo tienes que ser ordenado a la hora de hacer tus números.

14) Rodéate de gente que sepa tanto o más que tú:

No lo sabes todo. Es imposible saberlo todo. Es más, a medida que envejezco me voy dando cuenta de que cada vez sé menos. Recuerda que tu equipo es el que te ayudará a conseguir tu visión. Solo nunca conseguirás poder llevar a buen puerto tu restaurante. Valora a tu equipo. Trátalos como se merecen, se sincero y la mayoría de las veces te devolverán lo mismo.

15) Genera expectativas, haz alguna campaña de marketing:

Haz que todo el mundo se entere de que existes. Amigos, familiares, amigos de los amigos. Invita a tu gente más influyente. También puedes invitar a blogeros de tu ciudad; ellos te ayudarán si haces las cosas bien. Nunca olvides en abrir canales para la comunicación con tus clientes. Las redes sociales son unas herramientas poderosísimas al alcance de todos. Monta un blog y cuenta tu historia; que el mundo te conozca; que sepa quién eres, qué haces, cómo lo haces y por qué lo haces. Un nuevo reto se te presenta en tu vida, que sepan que existes.

16) Mantén la ilusión:

Si has llegado hasta aquí significa que a partir de ahora es cuando empieza lo bueno. Nunca pierdas la ilusión por lo que haces. Vivirás momentos buenos y no tan buenos. Y son los momentos malos los que necesiten de una respuesta rápida y acertada por tu parte. Solo espero que tengas todas las herramientas necesarias para poder emprender este viaje, en un mundo -el de la restauración- que solo se puede entender con vocación y pasión.

 

Mucha suerte y ya me contarás cómo te ha ido.

 

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