Si las quejas en tu restaurante son siempre las mismas… ¿Por qué no cambias?

“Muchas excusas son siempre menos convincentes que una sola” decía Aldous Huxley. Les pasa a las empresas, les pasa a los pequeños establecimientos familiares y también a los restaurantes. Nada mejor que tirar los balones fuera del campo en vez de asumir que tienes los pies al revés. ¿Por qué nos cuesta asumir nuestros errores y limitaciones? Tan difícil es decir: “No lo sé”, “Lo siento”. ¿Por qué nos negamos a cambiar de camino cuando las opiniones/críticas son evidentes? ¿Por qué esa negación obcecada?

Miremos más allá de nuestro cómodo y cálido ombligo y aprovechémoslo para crecer y ser un poquito más en todo en vez de mucho más en nada. Y en el llegado caso de que algo se tuerza, de que salga mal; porque algo siempre saldrá mal; saber como corregirlo y mejorarlo en vez de negar las obviedades hasta el absurdo.

“Somos transmisores de cultura” decía Tomás Cuccaro en su clase de Managment de salón en el Instituto Argentino de Gastronomía. Un deber muy noble y bonito el que me ha transmitido, pero que no todos pueden presumir. Asumamos las responsabilidades y obliguémonos a ser mejores en este oficio; pero por sobre todas las cosas, con autocrítica y con muchísima honestidad, ya que a la mayoría de nuestros clientes no les apetece abrir la página del Tripadvisor para desahogarse del sitio que nunca les escuchó.

 

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