5 consejos que te ayudarán a vender con más seguridad en tu restaurante.

¿Te sientes incómodo a la hora de vender en tu restaurante? ¿Crees que por el simple hecho de vender, tus clientes percibirán tu insistencia como algo negativo? ¿Acaso tus clientes no van a tu restaurante a que les des tus mejores platos?

Hay que reconocer que los vendedores de coches americanos han hecho el mayor de los males a la hora de difundir el prototipo de vendedor. Y eso, nos guste o no, pulula ahí en nuestras mentes. Pero… ¿de verdad crees que nuestros clientes nos ven cómo unos manipuladores sin escrúpulos que solo buscamos hacerles gastar de más? ¿Tan miserable se ha vuelto este oficio? Sinceramente no lo creo y me parece una muy mala estrategia para tu negocio que tú mismo te coacciones.

Por suerte, todo resulta mucho más fácil de lo que te imaginas cuando encuentras los medios para poder cambiar esta forma tan negativa de pensar. Y estos 5 consejos te ayudarán a vender con más seguridad en tu restaurante.

Así que sin más preámbulos…

5 consejos que te ayudarán a vender con más seguridad en tu restaurante:

1) Si no conoces tu producto jamás podrás vender:

¿Cómo voy a hablar de la textura y la acidez del ciervo, cuando lo más cerca que estuve de uno, fue a los 5 años con un dibujo de Bambi? Parece algo obvio ¿no? Sin embargo no son pocos los restaurantes que jamás dan de probar sus platos a sus camareros. Es muy difícil transmitir cuando no vives la experiencia. Algunos me dirán que con algunos libros de Julio Verne han podido viajar sin siquiera moverse del sofá, sin embargo, permítanme decirles, no es suficiente. Tus camareros son tus luchadores, tus representantes. Ellos están ahí -al pie del cañon- en primera línea de combate; no los dejes sin armas: sin sensaciones vividas. Dótalos de todas las herramientas necesarias para vender tu restaurante de una manera sincera; pero eso si, que sea en primera persona, y no a través de lo que me cuentan unos dibujos animados.

 

¿Cómo voy a hablar de la textura y la acidez del ciervo, cuando lo más cerca que estuve de uno, fue a los 5 años con un dibujo de Bambi?

2) Empatiza con tu cliente:

Según la Wikipedia, la empatía es la capacidad cognitiva de percibir, en un contexto común, lo que otro individuo puede sentir. Parece sencillo ¿no? Pues hay veces que no lo parece. Ponte en el lugar de tu cliente y pregúntate: ¿Qué sentirías si fuera tu primera vez en tu restaurante? ¿Cómo te gustaría que te atendieran? ¿Cuáles serían mis expectativas si visitara mi restaurante? Intenta conocer a tus clientes, saber que piensan, que buscan, que necesitan. Interpretarlos te ayudará a no equivocarte y a tener un cliente contento con muchas posibilidades de volver la próxima. Inténtalo y verás los resultados es sus caras.

 

3) Sé natural, cuéntales lo que haces, porqué lo haces y cómo lo haces, no les recites de memoria:

No hay nada peor que una persona fría, que apenas nos mira a la cara, recitando de memoria las cuatro tonterías que le dijeron que diga. Por favor no cometas este error. Tus platos no solo son técnicas “vanguardistas” acompañados de nombres rimbombantes. Las percepciones, la texturas que hayas sentido, los aromas que desprenden al cocinarlo, el cuidado y el mimo que le dan en tu cocina, son algunas de las cosas que debes tener en cuenta a la hora de transmitir. Recuerda: Tú restaurante y tus platos tienen una historia detrás y todos en tu equipo la obligación de saber transmitirla. Eso si, tampoco quieras buscarle el significado onírico a todo lo que tocas como hacen algunos de los Top Chef. Seamos serios.

 

Tus platos no solo son técnicas “vanguardistas” acompañados de nombres rimbombantes.  Las percepciones, la texturas que hayas sentido, los aromas que desprenden al cocinarlo, el cuidado y el mimo que le dan en tu cocina, son algunas de las cosas que debes tener en cuenta a la hora de transmitir.

4) Ayúdales a encontrar lo que no sabían que buscaban:

Somos animales de costumbre, reconozcámoslo. Nos cuesta el cambio. Y si algo no es como nos esperábamos, nuestra primera impresión es de: “Uy… ¿Y esto?”. Pero cuidado, luego de masticarlo -de percibirlo- por unos minutos, vamos aceptando poco a poco -como clientes- el cambio en las reglas de juego. Y así es como lo desconocido pasa a ser curioso y lo curioso termina despertando aquello que desconocíamos. Ayuda a tus clientes a encontrar aquello que no sabían que buscaban, ayúdalos a sentirse cómodos nuevamente.

 

Y así es como lo desconocido pasa a ser curioso y lo curioso termina despertando aquello que desconocíamos.

5) Muéstrales pasión por tu trabajo, ellos lo verán:

Prefiero mil veces que me atienda un apasionado inexperto que transmita a un experto sin equivocaciones ni corazón.

Dos segundos es lo que tardas en diferenciar a una persona que ama su trabajo de otra que solo cumple horas. No hace falta más. El cliente todo lo ve, todo lo percibe. Recuerda: Somos transmisores de cultura, una misión que nunca debes tomarte a la ligera. De ti depende elevar el nivel de conocimiento de tus comensales. Podrán faltarle técnicas por aprender -si eres un estudiante de gastronomía- y hasta profundizar un poco más sobre el mundo del vino; pero si muestras verdadera pasión por tu oficio, tus clientes lo sentirán y podrán perdonarte aquellos pequeños fallos. Pero si lo único que transmites es: frustración, un cierto automatismo o una apatía desconsiderada ya nada tienes que hacer por más técnica y conocimiento que tengas. De ahí la importancia de hacer sentir tu trabajo con pasión. Muéstrales tu respeto, enséñales todo eso que llevas dentro.

 

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